corte de pelo degradado

Necesito un corte de pelo degradado

Cuando decimos quiero un “degradado” en la peluquería de siempre nos hacemos oir. Nuestro peluquero entenderá nuestra frase y se pondrá manos a la obra. Hará sentar al client@ y con una buena luz que nos ilumine por igual todas las zonas y sin sombras y le mirará a través del espejo. Mirando hacia adelante, observará como se le desarrolla el crecimiento del cabello, con el paso de los meses, al ir creciendo. El cliente sentado y el peluquero con los ojos puestos en el cliente viendo el reflejo delante del sillón.

Estamos esperando que la voz maestra nos asesore de ese corte que nos hará cambiar la vida. Todo se sucederá con el buen humor asociado a un cambio de imagen positivo. La persona que se rasura o se corta está dispuesta a cambiar. El corte de pelo siempre nos da una sensación de mayor juventud. Las puntas se renuevan tirando a la basura aquellas abiertas que tanto producto “mágico” han probado para regenerarse. Un pelo descuidado podría semejar vagabundos. Ya no nos referimos al extremo de estar enrastado que sería el máximo del abandono en convertir el cabello en churros de pelos sucios y fritos por el calor de un potente secado acompañado de una aceitosa cera especial. El buen corte siempre nos dará imagen de persona bien cuidada.

Pero no todo el que posee un título es un buen peluquero. El peluquero no se hace, se nace. Toda la teoría y práctica que pueda aprender en una buena escuela no servirá para nada si al hacer un trabajo no se tiene una idea previa de lo que se quiere hacer con el cabello. No es lo mismo que imitar una revista que ponerse en manos de una persona entendida en caras y peinados nos mire como estilistas y sepa con una máquina Whal y un peine (Janeke) y unas tijeras (Steinhart) hacerjnos una obra de arte en el cabello y nos realice un buen corte. ¡ Qué buscados están los buenos peluquer@s que miren a la client@ con unos ojos subjetivos y desarrollen la máxima belleza con las limitaciones de la misma persona ¡

La crisis económica nos obliga a desarrollar nuestros conocimientos y ponerlos en práctica para así poder ahorrar unos euros. La peluquería, exceptuando los trabajos muy técnicos, es una profesión que cada un@ puede llevar muy arraigada desde su nacimiento. Podemos hacer peluquería en casa si queremos. Antes de hacer algo debemos saber qué es lo que queremos hacer y que consecuencias tendrá ese resultado. La observación será una de nuestras armas principales si queremos hacerlo bien. Nos ponemos manos a la obre. Nuestro ” cliente ” sentado delante nuestro, un espejo y a poner la decisión en práctica. y que nadie se atreva a mirar.

Al observar la cabeza primero miraremos las formas externas y las diferentes direcciones que toman el cabello en su crecimiento. Éstas son genéticas. Muchas veces en el salón se presentan padre e hijo con unos nacimientos idénticos. También la alopecia en el padre nos da una idea por dónde va a iniciarse la caída en caso de que suceda en un futuro. Esperemos que en el devenir que nos espera las próximas generaciones tengan unas cabelleras muy sanas y con vida y usen el estilismo como belleza personal.

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